Paradojas de los adjetivos

Hace ya algún tiempo a alguien le dio por hacer notar que algunas palabras tienen la cualidad de referirse a sí mismas, o dicho de otro modo a ser un elemento del conjunto de cosas a las que hacen referencia. Por ejemplo la palabra ‘palabra’ es así mismo una palabra, mientras que la palabra ‘animal’ es una palabra y no un animal. Esto también ocurre con los adjetivos, por ejemplo del adjetivo ‘corto’ puede decirse que es corto, pero del adjetivo ‘largo’ no puede decirse que sea largo. La palabra ‘esdrújula’ es esdrújula, la ‘llana’, llana, pero la ‘aguda’ no es aguda. Como tal diferencia parecía no tener nombre, ese alguien decidió inventar dos adjetivos que la expresasen: llamó autológicas a las palabras que hacen referencia a sí mismas, o que están incluidas en el conjunto de cosas a las que se refieren, y heterológicas a las que no. Y acto seguido se preguntó si el adjetivo ‘heterológico’ era o no heterológico, es decir si se describía o no a sí mismo. Si no se describiera a sí mismo ‘heterológico’ sería heterológico, con lo cual sería un elemento del conjunto de adjetivos que describe y en consecuencia sería autológico. Pero si fuera autológico, es decir, si se describiera a sí mismo, estaríamos haciendo el camino de vuelta, tendría que ser descrito por él mismo y entonces ser heterológico. Así que no puede ser ni lo uno ni lo otro, pero el problema es que todo adjetivo o es autológico o no lo es, y aún así ‘heterológico’ es un adjetivo que no puede ser ninguna de las dos cosas.

 

Y sin embargo autológico … Que, ¿nos cuentas tú lo que sucede con autológico?

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