De tres en tres. Una de tres.

Ritmo llega dando grandes pasos. Rima se despista, va sin prisa: gira, se estira, mira, brinca encima de una encina y respira, y complacida se afirma en la brisa, qué risa, y va y se ensimisma. Yo les saludo con la mano y les sonrio con curiosidad.
Hoy toca de tres en tres y te traemos tres de tres. – Ha dicho Ritmo rapidísimo con la clara intención de que no le entienda.
Una andaluza popular (aunque también la llaman el terceto celta) , otra del exótico Japón y la tercera de italia en su renacer. Soleá, haiku y terceto. Ahi es ná. – Eso ha dicho rima y ha añadido -… tres formas que hay de juntar tres versos, juegas, ¿verdad?
No me queda otra que asentir y lo hago con gusto pero algo angustiado con tanta faena, así que propongo dividir la tarea en tres jornadas ya que va de tres y somos tres. Ritmo y Rima se han encogido de hombros y han dicho –
Vamos con la soleá.
Y me cantan las reglas acompañándose de palmas.
Ocho silabas por verso,
tres versos por soleá,
Que por soleares vengo.
Siete o seis pueden valer,
que no todas las soledades
calzan el mismo pie.
El primero y el tercero
sus vocales rimarán,
dejando solo al del centro.
Y canta lo que perdiste,
canta lo que aún no está,
o canta lo que te pite.
Por si no lo has pillado – me ha dicho Rima – las reglas son soleares, o meta-soleares. Aunque si quieres un ejemplo más te diré la que más me gusta, un encontrijo de Antonio Machado que es una soleá filosófica, una máxima, un koan… Recuerda que con los versos se puede hacer muchas cosas:
El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas,
es ojo porque te ve.
Y después de soltarme esto – Rima se pone en ocasiones entusiastamente pedante y me toca buscar algo en la enciclopedia – se quedan ambos dos mirándome muy fijo, supongo que esperando un encontrijo mío en forma de soleá. Así que me pongo.
Primer octosilabo. Recuerdo que Ritmo me dijo que salía bastante natural al hablar y ando además algo contagiado de escuchar sus reglas, así que partiendo de eso de lo perdido pruebo.
He perdido toda urgencia
Como el segundo se queda solo, puedo seguir sin más, así que casi sin pensar me sale:
De alcanzar cualquier final
Ahora necesito algo que rime en asonante con urgencia, o sea, «e-ia», y creo que me he metido en un lio porque sólo me salen en «-encia»: conciencia, demencia, docencia… Pero pronto encuentro otras cosas y concluyo:
Y me muevo por inercia
Todo junto queda así y así se lo digo a Ritmo y Rima :
He perdido toda urgencia
de alcanzar cualquier final
y me muevo por inercia.
Rima sin esperar añade:
De alcanzar cualquier final
– y me muevo por inercia –
será por casualidad.
Y ritmo concluye al paso:
Y me muevo por inercia…
Será por casualidad
que mi destino es presencia.
Sin mucho más que un breve silencio salta Rima – me toca.
El tiempo no es lo que pasa;
lo que pasa es que no hay tiempo
de que se pasen las ganas.
Ritmo sigue:
Lo que pasa es que no hay tiempo
de que se pasen las ganas
de envolvernos con el viento.
Así que me toca y me lanzo:
 De que se pasen las ganas
de envolvernos con el viento
escondidas en las ramas.
No sé muy bien qué nos dice este enigma por soleares pero Ritmo interrumpe mi meditación – es mi turno.
Tengo la odiosa manía
– vaya usté a saber por qué –
de comer todos los dias.
Supongo que ahora es el mío y divertido sin saber qué voy a decir, añado:
Vaya usté a saber por qué
de comer todos los dias
A diario me da sed.
Rima cierra el juego entusiasmada
De comer todos los días
a diario me da sed
Fíjate que tontería.
Al final, jugando, sí han sido tres de tres de tres en tres. Será otro rato que Ritmo y Rima me lleven al Japón a por encontrijos-haikus y otro después al renacimiento italiano en tercetos. De momento Ritmo y Rima se van sin despedirse demasiado; a saber a dónde irán. Yo por mi parte voy a ver si averiguo qué es un koan y si va y me encuentro uno por soleá.

invitacionapendice

Atajo a la puerta de Ritmo y Rima

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